Teoría, una mala palabra: la teoría de la teoría que se traduce en malas prácticas

¿Porqué de nuevo?

Esta entrada recupera la idea de un pequeño artículo de opinión escrito hace mucho tiempo, en ese momento fue elaborado en pleno proceso de estudio de una de mis carreras universitarias, iniciada dieciséis años después de haberme recibido como profesor de Educación Física en un profesorado de nivel superior no universitario y haber transcurrido gran cantidad de capacitaciones, eventos de formación profesional, ámbitos de discusión y el contacto diario con colegas en diferentes lugares de trabajo. Hoy tras todo un camino recorrido sigue operando aquello que motivó este, mi primer escrito público, como una preocupación que me llevo a considerarlo un aporte posible. De allí que esta transcripción y reescritura no deja de ser tan actual como lo fue hace trece años, sin intención de generalizar, sigue siendo evidente hoy. Posiblemente la preocupación que devela un panorama casi idéntico durante esta suma de años que da como resultado veintinueve, sea tan movilizador como lo expuesto.

Malas palabras

Para referirse a las malas palabras, Roberto Fontanarrosa comienza diciendo en el III Congreso Internacional de la Lengua Española llevado a cabo en noviembre de 2004 en Rosario, Argentina: “No voy a lanzar ninguna teoría. Un congreso de la lengua es un ámbito para plantear preguntas y eso voy hacer. La pregunta es por qué son malas las malas palabras, ¿quién las define? ¿Son malas porque les pegan a las otras palabras?, ¿son de mala calidad porque se deterioran y se dejan de usar? Tienen actitudes reñidas con la moral, obviamente. No sé quién las define como malas palabras. Tal vez al marginarlas las hemos derivado en palabras malas”

Utilizo la intervención del escritor argentino porque me parece una genialidad y puede ayudar a explicar lo que me interesa compartir, haciendo uso de una palabra que se utiliza para adjetivar con carácter de valoración y cobra sentido en el léxico utilizado en conversaciones informales cotidianas en Argentina. Consciente que la página tiene la satisfacción de contar con usuarios/lectores de otras latitudes, me adelanto a aclarar que como sinónimos de boludez en otros países de Latinoamérica podrían enumerarse: tontería, estupidez, pavada, pendejada, lesera o bobería. Así intentaré desandar muy brevemente a qué teoría práctica considero que abona la expresión cotidiana: la teoría es una boludez.

Lo escuché, lo dijeron o lo dije

Las palabras cobran sentido por el uso que a ellas se les da, dentro de los discursos que constituyen un campo especifico y a través de la significación que los actores de ese campo le atribuyen. En este caso me refiero al campo de la educación física y al término teoría utilizado y significado por los profesores de educación física. La palabra teoría es utilizada en el campo de la educación física con diferente suerte, tanto para quienes la mencionan como para quienes la escuchan, voy a detenerme en la significación para quienes la escuchan, y en cómo se cristaliza esa significación construyendo prácticas.

Una expresión que todo profesor de educación física puede reconocer como propia o puesta de manifiesto por alguno de sus colegas, podría asociarse a esas supuestas “malas palabras” dentro de un campo, al que se cree erróneamente, como eminentemente práctico. Es así entonces, que la expresión que nos ocupa escuchada y expresada en capacitaciones, debates, intercambios o charlas cotidianas, se transforma en un actuar –una actitud-. Cuando un profesor de educación física escucha a otro hablar de teoría o de ciertos análisis teóricos, esta actitud va desde pensar que es sólo un paso previo hacia lo más importante -que vendrá luego cuando pase a la práctica-. Es factible también la actitud de dejar de escuchar a quien habla -porque la teoría, no es algo que interese en la educación física-. Puede ser también que genere un descredito del interlocutor -sentenciando: es un teórico, no se puede esperar otra cosa-. Llegando hasta una de las más extremas, y no por esto la menos reiterada ¿Cuándo va a dejar de hablar boludeces? Los profesores de educación física somos prácticos no teóricos. Si soy el único que presencié estas reacciones lo invito cordialmente a abandonar esta lectura, pues se trataría de un caso fortuito el mío.

Si aún sigue, aquí es porque lo escuchó y lo vio igual que yo, existiendo muchas posibilidades que también lo haya dicho usted. Ante esto no puedo evitar decir lo siguiente: Señores/as profesores/as esas boludeces son la única razón que justifica nuestra existencia dentro del sistema educativo. Es la teoría entendida como parte de la práctica lo que justifica nuestra presencia, de no ser así seriamos totalmente prescindibles. Si sólo se tratase de hacer hacer, bastaría con distribuir en las escuelas una serie de manuales del tipo “hágalo usted mismo” con las técnicas y ejercicios gímnicos adecuados, con su respectiva dosificación; otro con las técnicas y reglamentos de los distintos deportes; completando con un manual ilustrado con cientos de juegos y de actividades posibles de realizar en la naturaleza y sus respectivas explicaciones.

Teoría

Lo imprescindible en educación física es el profesor pensando, decidiendo, enseñando, ayudando a decidir a sus alumnos de acuerdo a las diferentes situaciones de juego las diferentes técnicas, tácticas y estrategias posibles de aplicar. Es imprescindible el profesor enseñando a dosificar las actividades gímnicas, enseñando los cuidados que sobre el cuerpo deben existir en dichas prácticas. No puede faltar el profesor guiando la clase de juegos para que los alumnos puedan aprender a jugar. En definitiva lo imprescindible es la teoría atravesando prácticas queel profesor piensa y lleva adelante en un permanente y continuo relevo con la teoría. Estas situaciones descriptas como imprescindibles son ¿prácticas o teóricas? ¿Dónde termina la teoría y comienza la práctica, o viceversa? ¿Cuál es el punto donde una, se separa de la otra?

Si no fuese imprescindible que los profesores estén continuamente evaluando, pensando, adecuando y repensando estas cuestiones, si nada de esto fuese importante, si la teoría fuese una boludez, más de un gobierno estaría encantado en volcar una mínima parte del costo económico que representa el área educación física, con sus profesores incluidos, a la impresión de manuales para repartir a cada alumno del sistema educativo.

 La teoría no son los libros más vendidos, los libros escritos por autores renombrados, los libros más difundidos, las palabras de los profesores con mayor experiencia, la opinión de los intelectuales, las posiciones tomadas por ciertos especialistas, la manera de pensar de ciertas autoridades, el relato más exacto de lo que le pasa a los colegas, ni siquiera las evidencias que la ciencia propone como verdad, sino que teoría es todo eso junto, transformado en una caja de herramientas, de donde se puede tomar la más adecuada para cada situación particular de enseñanza, siempre y cuando haya un profesor de educación física que pueda darle utilidad, por ejemplo en el dictado de una clase. De lo contrario solo son hojas escritas, palabras pronunciadas, historias contadas y proposiciones científicas.

Deleuze, entiende las teorías como una caja de herramientas […] Es preciso que sirva, que funcione. Y no para sí misma. Si no hay gente para servirse de ella, empezando por el mismo teórico que entonces deja de ser teórico […]. No se vuelve a una teoría, se hacen otras, hay otras por hacer […] La teoría no se totaliza, se multiplica y multiplica. Es el poder el que por naturaleza efectúa totalizaciones y […] la teoría está por naturaleza en contra del poder” (en Foucault, 2000, p. 10). Deleuze a su vez dice: “la práctica es un conjunto de relevos desde un punto teórico a otro”.

Prácticas teóricas y técnicas

Al hacer referencia a la práctica, mal interpretada como diferente o separada de la teoría, podría decirse que es una forma particular de hacer, pensar y decir algo, concepto mucho más amplio que el de técnica con el cual suele confundírsela. Cuando hablamos de técnicas, hablamos de determinados patrones estandarizados, regularizados, organizados, que buscan la mayor eficiencia, ya sea de un movimiento o un ejercicio, por lo tanto pueden prescindir del razonamiento crítico y del pensar, pueden ser ejecutadas y automatizadas sin necesidad de sentido.

 La práctica -no la técnica- y la teoría por separadas no tienen razón de ser. Entonces ¿por qué considerar la teoría como una mala palabra? no es casualidad, ni inocente que se considere una boludez a la teoría, más bien es consecuencia y causa potentes de desvalorización.

Retomando el pensamiento de Fontanarrosa: “Hay palabras de las denominadas malas palabras, que son irremplazables: por sonoridad, por fuerza y por contextura física” yo agregaría, porque “es esa palabra” -con las connotaciones que en el léxico coloquial de argentina tiene- la que se quiere decir y no algún eufemismo elegante que la remplace. ¿Porque las defensas tan vehementes de la educación física como eminentemente practica y el profesor de educación física como un práctico? ciñéndose solo a la idea naturalizada y errónea, de práctica como sinónimo de técnica de movimiento.

Posible aporte para un giro potencialmente importante

Entender la teoría y la práctica por separadas, nos llevó a los profesores de educación física a establecer la falsa dicotomía que nos ubica como prácticos, o como teóricos, con el agravante opera la desacreditación de lo unos o los otros, según donde cada uno cree estar.

Considero que pensar la teoría y la práctica por separado no es más que una teoría y una práctica al mismo tiempo. Lo más preocupante, de esta teoría de la teoría, es que deja al profesor sin la posibilidad de pensar, de reflexionar, lo hace esclavo involuntario de lo que alguien pueda decir, lo transforma en un instrumento de los conocimientos de diferentes campos sin apreciar la potencialidad de poder generar saberes propios , lo sumerge en la inmediatez de las ejecución técnica sin dejarlo ver que son las practicas teóricas -hacer, pensar y decir- sus propias practicas reinventadas, re significadas en un proceso crítico y responsable desprendido de conocimientos que se transforman en saber, por tanto teorías, las que podrán generar sentido en sus alumnos.

La otra preocupación que se desprende se podría medir en años: puedo dar cuenta aquí, de por lo menos veintinueve.

Texto original con referencias bibliográficas en Revista digital EFdeportes.com Año 17 N° 171

Gustavo Carnevale