Resumen
Desde un texto colaborativo con el Lic. Enzo González, invitados por la Maestría en Educación Física y Deporte perteneciente al Centro Universitario de Ciencias de la Salud de la Universidad de Guadalajara. Emprendimos una indagación que nos hicieron decir lo que dijimos transformado en capítulo de libro.
Son varios los sentidos que se configuran en torno al deporte, en relación con la educación en la escuela moderna. Este ensayo describe algunos de esos múltiples sentidos y expone los modos como se develan, tomando los enunciados sobre su abordaje en parte de la bibliografía, e indagando lo que sucede en la formación de profesores en Educación Física con el deporte como contenido y las prescripciones para su enseñanza. Al mismo tiempo, se muestra cómo estos sentidos aparecen, disputando cómo se asumirá al deporte en el campo de la Educación Física, transformándose así, en una posibilidad de pensarlo, enseñarlo, ponerlo a disposición, practicarlo.
Introducción:
Esta entrada tiene por objetivo presentar las formas en que se tensionan los sentidos que operan en el deporte. Las que se presentan en clave de diferenciación/distinción en el campo de la Educación Física en Argentina. Se propone entonces a través del desarrollo de dos de los aspectos que armonizan en el sentido donde aparecen propuestas para su abordaje, que a nuestro entender si los sometemos al análisis lógico discursivo, dan cuenta de cómo se piensa, analiza y propone el deporte, de cómo va generando sentidos que a su vez se constituyen en condiciones de posibilidad para la generación de prácticas. Tomamos como insumo parte de la bibliografía especializada, en la que encontramos como categoría: la orientación del deporte a pensar o enseñar, en relación con el ámbito donde se lo piensa, dentro de la escuela o fuera de ella; según sus fines, ya sean pedagógicos o competitivos, diferenciación que complementa con las adjetivaciones educativo o de rendimiento. En un segundo momento, se toman las determinaciones para la enseñanza del deporte a partir del análisis de las prescripciones que se establecen y conforman en la formación de profesores de Educación Física, en la medida que la formación es concebida como dispositivo operante que se expande también condicionando y determinando lo que es deporte, y no lo es, cuando a esto se lo confronta a una conceptualización y teorización de deporte, recuperando para ello la conceptualización que del hace el programa de investigación científica de la Educación Corporal.
Los dos momentos del ensayo dieron cuenta permanentemente de sentidos que hacen del deporte una práctica configurada según los fines que se pretenden, los contextos en los que se pone a disposición de niños, niñas y adolescentes y los intereses de estos en el momento de practicar deporte. Estos sentidos de práctica corporal que se practica, se contraponen con la idea de sujetos practicados por las prácticas corporales, al menos en la comparación que emprendemos, desde donde se posiciona este ensayo, que tiene la intención de contribuir a la problematización y/o profundización de lo hasta ahora viene sostenido por este programa.
Deporte escolar y deporte competitivo.
Tensiones entre sentidos: competitivo, educativo, de la escuela, en la escuela, pedagógico, de rendimiento. Actualmente en el deporte se configuran varios recorridos en relación con la educación y lo educativo en la bibliografía especializada en el tema, cuando se hace mención a la educación es para referir al escenario en donde o desde donde se está mirando al deporte. En este sentido se emparenta la educación con escuela y el deporte desde la perspectiva pedagógica. Cuando se remiten a lo educativo refieren a los valores y conocimientos que promueve la práctica. La disputa se construye a partir de los pares polarizantes: el deporte escolar y el deporte competitivo. Lo que es igual a decir, la tensión que presenta y describe es entre el deporte del club en la escuela y el deporte de la escuela. ¿Cómo se configura esta disputa? ¿Cuáles son sus particularidades? ¿Qué hace surgir la disputa? ¿Qué se disputa y dónde se desmarca? sin descartar la pregunta ¿Realmente son estas las disputas que aparecen, o es un intento forzado por que lo sean?
En el marco de esta disputa, la bibliografía especializada en el tema hace recurrente la advertencia de saber distinguir la orientación que la práctica del deporte tendrá como un principio general. Deja ver con claridad que los intereses del por qué acceder a un deporte en particular y ser parte de él no son iguales en todos y todas sino singulares a las y los “usuarios” y/o participantes; en un mismo deporte cada participante tendrá particulares objetivos e intereses. Afirma que es preponderante tener presente esos intereses singulares en la enseñanza del deporte, el foco se pone en los fines, en el por qué alguien debería hacer parte de lo deportivo. Los materiales analizados proponen que el deporte tiende a ser usado en dos sentidos. Por un lado en la escuela, más precisamente en la Educación Física que se desarrolla en ella; propone que allí tiene que “ser utilizado como instrumentos para la transmisión de una serie de conocimientos y valores”(Valenzuela & Gómez Mármol, 2013, p. 43) porque el objetivo “de la Educación Física se dirige al conocimiento” (Fernández Vaz, 2015, p. 135); en cambio, lo que se conoce como “escuelas deportivas y clubes está enfocado a la consecución de unas habilidades técnicas para su desarrollo en competiciones regladas” (Valenzuela & Gómez Mármol, 2013, p. 43) De este modo, estos autores comienzan a esforzarse por presentar y mostrar la distinción entre una y otra perspectiva, con una tensión implícita. Por ejemplo, en la perspectiva del deporte competitivo, la práctica tiene la intención de “vencer a un adversario o de superarse a sí mismo, y abarcaría la competición escolar, la competición de aficionados, la alta competición no profesional o semiprofesional y la élite profesional” (Valenzuela & Gómez Mármol, 2013, p. 43) Esto deja ver que, en todo momento se remite a la noción de competencia como rasgo distintivo y dota de fisonomía a esta perspectiva de abordaje del deporte. Que aparezca lo escolar no tendría que confundirnos porque lo relevante son las formas competitivas del deporte como categoría central. En el otro sentido, el deporte educativo cuando se piensa se lo distingue en relación a que éste pretende básicamente colaborar en el desarrollo armónico y potenciar los valores del individuo centrado en la formación tanto a nivel escolar como extraescolar (Blázquez Sánchez, 1986; Valenzuela & Gómez Mármol, 2013) La distinción también es confusa porque lo educativo en el deporte parece estar presente en lo escolar como por fuera de éste. Al igual que la competencia, que parece estar dentro y fuera de la escuela, sin embargo, la intención de establecer como diferencias es sostenida. Se recurre aquí al posicionamiento que Bracht utiliza para determinar que “lo educativo” del deporte se sostiene cuando se hace desde una perspectiva estructural funcionalista. En cambio, aquí, se utiliza para recuperar otros elementos en relación a la caracterización del deporte educativo. Aun cuando los elementos estén en relación al deporte competitivo, para el autor está también en relación al valor educativo del deporte en el sentido de éste en lo escolar. En otras palabras, es lo que se entiende como el deporte en la escuela sin por ello ser tomado como un contenido escolar ni transformado por la misma institución dirá el autor. En cuanto a esta posibilidad de recuperar otros elementos del deporte para pensarlo como educativo en lo escolar es posible siempre que se inscriban en la surgida perspectiva “sociocultural”. A partir de dicho lente teórico se “afianzó una orientación del deporte como deporte educativo, basados en la diversidad social, cultural e ideológica, y criticó la concepción elitista del deporte de rendimiento” (Renzi, 2024, p. 5)
En el marco de esta disputa es sorprendente las propuestas que están por fuera de la escuela. Es decir, cómo se piensa, se hace y se dice del deporte, ya sea sean clubes en formato de escuela deportiva, federación nacional e internacional y liga de club (infantiles, juveniles, deporte en las niñeces, deportes de categoría mixta). En ellas parece describirse y proponerse el deporte “casi” en un mismo discurso. En otras palabras, una universalización escolarizada del discurso en el deporte o bien, el deporte queda pedagogizado en su sentido general. En cualquier documento, de las propuestas actuales, la formación o enseñanza del deporte responde en clave de educación y en pos de reconocer la participación activa de la niña/o, jóvenes y adolescentes. La perspectiva comprensiva para los juegos deportivos como también de la teoría de los juegos proponen su lente teórica en la motivación o abandono de los y las niñas del deporte; analizan su propuesta en clave de participación y educativa (Bunker & Thorpe, 1982; Devís Devís, 2018) En fin, por un lado, se presenta una distinción entre, por lo menos dos modos de visualizar al deporte. En consonancia, esto mismo dibuja una tensión de sentidos en lo educativo y, al interior del deporte se disputan ciertas valoraciones respecto a qué tendría o debería incluirse como atributo para pensarse un deporte de la escuela. Por otro lado, si la escuela (y la educación física) no adecúa formas, fines y lógicas del deporte y lo incluye sin más, asumirá “código de otra institución y, de esta forma tenemos entonces, no el deporte de la escuela y si el deporte en la escuela, lo que indica su subordinación a los códigos /sentidos de la institución deportiva” (Bracht, 1997, p. 23). Para ayudar a pensar la concepción de deporte en la escuela se toma una cita que parece suficientemente gráfica, el deporte en la escuela debe considerarse. Entonces, la pregunta por el deporte y su inclusión en la escuela de la actualidad se monta y construye en la bibliografía especializada en la temática en torno al debate entre una polaridad aparente: el deporte en la escuela y deporte de la escuela. Ahora bien, aun cuando se ha configurado el debate entre polaridades y creado hoy la legitimidad de requerir de este deporte de la escuela, se dibujan también nuevas disputas en su sentido. ¿Cuáles serán esos elementos que tendrá presente la educación, la escuela y la educación física para construir este deporte de la escuela? El deporte de la escuela tiene que tener presente los intereses de las y los participantes. Al mismo tiempo, el deporte como tal “se traspone didácticamente como un contenido mediador para la formación corporal y motriz de los ciudadanos” (De La Haye et al., 2019, p. 3) por considerar que, de no hacerlo, se trataría de práctica deportiva elitista y excluyente de las y los menos aptos.
La formación de profesores como dispositivo
La educación superior en Educación Física es quien lleva adelante la formación de las y los profesores en Educación Física en Argentina; es la instancia que transmite los saberes sobre la enseñanza de los deportes a quienes estarán autorizados a enseñarlos en los diferentes escenarios donde la práctica corporal esté presente. Se la toma en esta ocasión para pensar los sentidos que sobre el deporte operan en el campo de la Educación Física, configurando la práctica corporal deporte, en la medida que el saber del deporte es reconfigurado desde la intersección entre esta práctica considerada como herramienta para la formación integral y el accionar de lo didáctico como estructurante en la formación profesional, a la que se considera un dispositivo. Presentar la formación con características de dispositivo tiene asiento en los enunciados que sus lineamientos curriculares establecen, en la medida que su elaboración brinda las condiciones de posibilidad para la constitución de prácticas. Funcionando, al decir de Agamben, como aquello que modela algo que no podrá ser de otra manera después de haber sido atrapado por el dispositivo (Agamben, 2011). Esta afirmación se sostiene desde el carácter prescriptivo de su construcción curricular y la idea de formación de profesionales que es precisada en lo que se denomina perfil del egresado. Como dato histórico temporal se aclara que los documentos analizados son los vigentes desde la última reforma curricular en Argentina que se inicia con la sanción de la Ley Nacional de Educación 26.206 en el año 2006.
Hacemos foco en dos aspectos de la formación de profesores, allí encontramos puntos habilitantes, para pensar en prácticas de enseñanza que configuran prácticas diferenciadas entre lo que pasa dentro y fuera de la escuela, teniendo como denominador común a quién las enseña. En primer lugar es necesario hablar de lo didáctico, develado como estrategias didácticas presentadas como aquello que constituye, mejora, renueva y da forma a las prácticas docentes en tres dimensiones, muchas veces superpuestas, mezcladas o confundidas: a) En las prácticas docentes de la formación determinando que sus responsables deben estar atravesados por una fuerte preocupación por encontrar las estrategias didácticas que permita la apropiación adecuada de los conocimientos necesarios a los futuros profesionales de la Educación Física. b) En las prácticas docentes de la Educación Física, léase por esto la enseñanza, planificación, evaluación y “puesta en práctica” de la Educación Física en los diferentes contextos (escolar o extraescolar) donde se desempeñará el futuro profesor de Educación Física, por añadidura lógica será donde enseñe deportes. c) En la estructuración y organización de la formación, que se divide en tres campos: de la formación general, de la formación específica y de las prácticas docentes, atribuyéndole a este último campo la función de vertebrador, donde se comparten, adquieren conocimientos y experiencias, destinadas a la sistematización de las mismas. “Las estrategias didácticas se constituyen como las nuevas tecnologías didácticas: una “didáctica para los organismos”, “una didáctica para la naturaleza”, “una didáctica de lo grupal” (Carnevale, 2022, p. 61) una forma de enseñar que para nada se relaciona con el saber del deporte como práctica corporal, “Se aplica un enfoque integrador al conocimiento biológico, entendiendo la indivisibilidad del cuerpo humano y la armonía dinámica de este con su medio” (DC La pampa, 2016, p. 70) para “Favorecer la capacidad para tomar decisiones sobre la organización de tiempos, espacios, equipos y agrupamientos, en el ambiente del gimnasio, el campo de deportes u otros espacios, para permitir el logro de aprendizajes del conjunto de los alumnos”. (DC Chubut, 2012, p. 13) Considerando la enseñanza como un sistema complejo y naturalmente autorregulado, pero guiado por quien tiene la competencia de coordinar, gestionar, acompañar y hacer que el sistema funcione de manera autorregulada ecológicamente. En función de la universalidad del acceso a una educación integral a la que el deporte aporta, se propone particularizar el saber del deporte, despojándolo de las lógicas que lo constituyen como tal. El deporte deja de ser una práctica que toma por objeto al cuerpo de la acción, y como tal hace cuerpo, más bien se transforma en una práctica que los individuos practican, y que podrán hacerlo en la medida que tengan algún saber enseñado por diferentes 148 estrategias didácticas que podrán variar según el fin que tengan esas prácticas, los sujetos y las instituciones donde se lo ponga a disposición de ser practicado. Esto nos acerca al segundo de los aspectos: la concepción de deporte según los ámbitos donde se enseñe y en coincidencia con el primer apartado según los fines que esos ámbitos persigan. Estos aspectos son considerados por la formación como definitorios, sin desprenderse nunca de la idea de herramienta para la formación integral del individuo, derivando en otras categorías que representan fines “el diseño de propuestas de enseñanza del deporte en función de sus distintos enfoques” (INFoD, 2009, p. 51). La primera y más contundente es la de su utilización como una práctica recreacional, como forma de usar el tiempo libre adosado permanentemente a la concepción de deporte social y/o comunitario. En este sentido “se recomienda incluir un espacio en el currículum para el deporte social a los efectos de profundizar en sus aspectos relevantes” (INFoD, 2009, p. 52), proponiendo como contenidos de este espacio: “El deporte comunitario y sus posibilidades recreacionales para todos los ciudadanos; El deporte como promotor de la animación sociocultural” (INFoD, 2009, p. 52). El deporte entonces funcionará como una herramienta para la recreación de los ciudadanos, básicamente pensado en esta concepción como deporte social o comunitario “el deporte comunitario y sus posibilidades recreacionales para todos los Ciudadanos” (DC Corrientes, 2009, p. 94) se transforma en un contenido muy particular, más bien podría decirse es una manera de ocupar un determinado tiempo, un instrumento disponible para ser utilizado por la población, básicamente en la idea de satisfacción homeostática individual o de equilibrio “emocional”; claramente una mera actividad ociosa. La referencia social y comunitario en los diseños curriculares anexa a la enseñanza de los deportes un viraje más más fuerte y directo con la gestión del deporte, esto no dejan de categorizar y definirlo. Pensar en un deporte que cubra los requerimientos de sus destinatarios y adecuado al contexto, es decir pensando como prácticas particulares, a las que hay que “contextualizarlas, atendiendo al tipo de institución en la que se inscriben, a los objetivos institucionales que se persiguen y las características de sus destinatarios” (DC Chubut, 2012, p. 23) se puede leer en los diseños curriculares “a modo de ejemplo el deporte dentro o fuera de una escuela común o especial requiere la consideración de distintos criterios que hacen a la enseñanza o el entrenamiento, o bien a la mejora de la calidad de vida y la salud” (DC Chubut, 2012, p. 23). Lo que se plantea en esta “particularización” de las prácticas –deporte- es un alejamiento del concepto de contenido como bien cultural. Constituye una redefinición de la práctica convertida en técnica y la atención de su enseñanza centrada en su gestión y organización. Ya no existe un saber universal como podría ser el basquetbol, el voleibol, el fútbol, etc. que mantienen las características de una práctica: sistematicidad, recurrencia, homogeneidad, con sus lógicas propias: reglas, objetivos, situaciones y acciones que lo configuran, estructuran y constituyen. El deporte es pensado así, como técnicas ensambladas que pueden adecuarse según quien la práctica y en qué ámbito se realizan, ergo el deporte está siendo desprovisto de una lógica interna que lo constituye y le da forma como tal. Resulta así la idea que hay un modelo, el deporte profesionalizado o de alta competencia que se deberá adecuar a los sujetos que lo practican, dando origen a la idea que el deporte será un deporte “diferente” según el ámbito donde se practique, surgiendo de esta posición una clasificación cualitativa sostenida por adjetivaciones que acompañan al concepto deporte con la misma lógica -diferenciación/distinción expuesta en el primer momento del ensayo.
A modo de cierre
Una vez descritos y desarrollados los sentidos en las propuestas de abordaje del deporte, analizando la forma de presentarse en tensiones complejas, múltiples relaciones con la formación de quienes deben enseñar, considerando la formación de profesores como dispositivo que tensiona sentidos y la conceptualización teórica de un determinado Programa de Investigación Científica como posicionamiento que habilita la problematización, se da cuenta que, el deporte es considerado como herramienta, por tanto se propone pensarlo principalmente según los fines, los contextos e individuos a quienes se interesen y se ofrezca y/o enseñe, relegando a un segundo plano sus características constitutivas como práctica corporal. Al menos en los argumentos desarrollados, contraponiéndolos con lo que la Educación Corporal propone como práctica corporal, teorizaciones que también definen al deporte como una práctica corporal con lógicas constitutivas y estructurantes definidas por la relación de cuatro elementos, a saber: las reglas, los objetivos, las situaciones y las acciones (R-O-S-A), o, lo que es lo mismo, las reglas, los objetivos, las tácticas y las técnicas (R-O-Ta-Te) (Crisorio, 2001; Lescano, s. f.) En todo lo presentado se pone de manifiesto una conceptualización de deporte que opera tanto en su forma de pensarse como de enseñarse, que representa una constante adecuación de formas de ponerse “en juego” según las lógicas institucionales o de lo ámbitos en los que se practica, según los fines que se persigan en esos ámbitos, según las estrategias de enseñanza para contribuir a las necesidades de las y los practicantes, que no se agota solo en la necesidad de adecuación para contribuir a un mejor aprendizaje.
Con todo esto, una la hipótesis que ofrece este ensayo en cierne es: el deporte herramienta se configura y re-configura según sentidos que parten desde otro lugar que no es precisamente el deporte como práctica corporal, con consecuencias directas sobre su saber y su enseñanza.
Gustavo Carnevale.
Texto completo, referencias bibliográfica y notas al pie, en Capítulo 8 del libro “Actualidades en Educación Física y Deportes 2024. Descargable en el siguiente enlace.